Carlos Piñel

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ETAPAS


2012 - 2013

La exposición individual del año 2012 permite intuir y conocer la gran novedad: Los últimos trabajos realizados a lo largo del 2011 y 2012 en relación con el intenso, profundo y hermoso libro de poemas de Federico García Lorca, “Poeta en Nueva York”. No era la primera vez que el artista procede a la realización de una obra monográfica basada en la lectura emocionada de alguno de sus poetas preferidos (desde el año 1972 hay dibujos y pinturas vinculados a los versos y libros de Pablo Neruda, Miguel Hernández, Claudio Rodríguez o Antonio Gamoneda, éstos últimos amigos del pintor).
Un libro de gran formato, ejemplar único, reúne el trabajo de Lorca y las aportaciones visuales emocionadas de Piñel: Diez poemas y Diez pinturas.
Destaca la actividad intensa y febril en formato digital, pinturas realizadas en el ordenador con tableta de dibujo y las infinitas herramientas que éste le proporciona.
Durante el año 2013 el artista se sumerge literalmente en los poemas del libro “Canción Errónea” de Gamoneda. En realidad se trata, en palabras del propio escritor, de un diálogo pictórico con el literario. Todo el trabajo está directamente vinculado a los versos del poeta y amigo, que en el libro citado dedica un hermoso poema al artista: Vi palomas. El resultado, aun inédito, más de cien pinturas, algunas de tres metros de longitud, entre las que se encuentra muy probablemente el mejor trabajo de Carlos Piñel desde sus inicios.
En la actualidad, está en preparación un libro de gran formato, ejemplar único, con algunas de las pinturas citadas anteriormente y poemas de “Canción Errónea”.

EL ORIGEN DE LA OBRA ACTUAL

2002 – 2012

La consolidación del artista queda patente en la exposición itinerante patrocinada por la Junta de Castilla y León que pudo contemplarse en nueve salas de la comunidad autónoma, más de cien obras, algunas grandes esculturas de mármol y acero, en cuyo conjunto hay que destacar especialmente todo lo realizado durante los años 2000 y 2001, trabajo intenso que logra unos resultados en algunos casos espléndidos, como el lienzo de tres metros adquirido por Caja Duero reproducido a doble página en el libro-catálogo de la colección de la entidad.
A partir del año 2002, la actividad artística pública y las exposiciones de Carlos Piñel se ven reducidas. El motivo fue sin duda su acceso a la dirección del Museo Etnográfico de Castilla y León. Sin embargo dicha actividad no cesa, antes al contrario, retoma parcelas ya ensayadas por el artista con anterioridad, como la peculiar pintura cerámica sobre soportes de porcelana, obras pictóricas sobre papel, de pequeño tamaño, muchos dibujos y bocetos, algunas obras grandes, que preparan el fecundo camino a seguir.

2012. Foto Félix Navarro

1996 – 2001

En la obra de estos años, observamos una gran riqueza de color, más matizada que en épocas anteriores, y no exenta de cambios, apreciables incluso a lo largo de estos cinco o seis años. La riqueza matérica, que parece producto de una total espontaneidad, casi gestual, está muy trabajada a veces, mientras que en otras obras vemos ricas transparencias, signos y grafismos e incluso el color y la materia del soporte, en una hermosa convivencia.
Comienza en 2001 la realización de dibujos y pinturas digitales, como ensayos o bocetos para obras en diversos formatos y materiales.

1993 – 1995

La gran exposición -más de cien obras- en las salas de la Diputación de Salamanca (1995), culmina un período que se caracteriza por un paréntesis de acercamiento a la figuración más explícita. El motivo, ciertos relieves renacentistas de la Universidad de Salamanca, cuyo complejo simbolismo y riqueza estética, seducen al pintor que, un año antes, en 1993, realizaba diversas obras basadas en lecturas de poemas y textos de su amigo Antonio Gamoneda.

1989 – 1992

Etapa muy lírica por lo que respecta al color, tan importante en la obra del artista; (predominan los rosas, violetas y azules), en ella, no observamos grandes cambios, cosa que, por otra parte, es algo habitual en el pintor. En las composiciones, sin embargo son las formas más angulosas y recortadas con trazos negros.

1995. Foto Santos Cid

1987 – 1988

Predominan en este momento los colores intensos, verdes, rosas, azules, morados y amarillos. El artista tiene durante estos dos años una importante dedicación a la escultura en hierro; en su acabado se superponen policromías en las que los colores elegidos y formas siguen una gran unidad temática con la pintura.

Presencia en ARCO con una exposición monográfica (Galería Varron).

1981 – 1986

Sin que en absoluto exista una ruptura, sí podemos decir que hay una notoria evolución, que podemos relacionar sin duda con un hecho: En este momento, el artista fija su residencia en Zamora. Detectamos en primer lugar un paso desde el empleo casi exclusivo de los grises hasta el uso de una incipiente coloración, cada vez más rica e intensa. También, en algunos momentos, el acercamiento hacia una figuración más o menos reconocible.
Destacamos también, en este período la realización de sus primeras esculturas en hierro, como el gran móvil titulado “La Gobierna” instalado en espacios urbanos de la ciudad durante la Bienal Internacional de Escultura de Zamora. Participa en numerosas exposiciones dentro y fuera de España.

1988. Sète (Francia)

1974 – 1980

Una etapa más larga que las anteriores y que supone el punto de partida de lo que va a ser su obra hasta el momento presente.


Podemos observar un cambio importante: el paso de una coloración intensa y variada, al predominio de una rica gama de grises, negros y blancos, que algún crítico ha incluido dentro del expresionismo abstracto.


Se trata también de un momento importante en la carrera artística de Carlos Piñel: su obra se va conociendo fuera del entorno en el que vive y recibe importantes premios en certámenes y bienales prestigiosas, como Valdepeñas, Oviedo. Alcoy, Zamora, León, y Madrid, ciudad esta última en la que por primera vez presenta su trabajo.


1973. Foto Núñez Larraz

1972 -1974

En esta etapa, que podemos separar claramente en dos fases, la búsqueda de nuevos campos expresivos lleva al autor hacia una ruptura drástica con su obra anterior.
Aparece el primer año una figuración muy personal en la que el color predominante sería el azul; se trata de personajes sobre un fondo de paisaje, en algunos casos posible autorretrato. Los soportes pictóricos son rígidos, habitualmente paneles de madera.
A partir del año 1973 continúa como tema preferente la figura humana, una vez más en primer plano y sobre espacios urbanos y paisajísticos, pero de intenso color (verde, rojo, azul, amarillo, negro), plano casi siempre:

Los personajes, de formas redondeadas, son representados sin facciones. En este momento el soporte será e lino, y óleo la materia pictórica.
A medida que la etapa avanza, las figuras van siendo menos reconocibles y se transmutan en formas orgánicas que nos sugieren objetos dispares.


1971. Foto Núñez Larraz

1968 – 1971 FORMACIÓN. PRIMERAS ETAPAS

En el año 1969 Piñel realiza su primera exposición individual en Valladolid. Podemos hablar de época de formación o búsqueda de un estilo, pero sin embargo, sorprende el hecho de que esta primera muestra en público de su obra tenga ya una unidad temática y podríamos decir de estilo, también por lo que supone de ruptura con sus años de formación, en los que el artista pintaba del natural, paisajes, naturalezas muertas y, algo quizá más importante en su aprendizaje autodidacta, copias abocetadas de El Greco, Vázquez Díaz o Solana, por ejemplo.


En las obras de estos años primeros, el artista se decanta por la abstracción matérica. Sus cuadros son monócromos, con notables relieves que destacan sobre la superficie del cuadro. Aparecen ya los elementos sígnicos y grafismos, algo que será una constante después en su obra.

Varias esculturas en terracota suponen el inicio de un campo que a lo largo de los años será desarrollado por Piñel con los materiales más diversos.


1970. Foto Núñez Larraz